miércoles, 19 de noviembre de 2008

Tenemos urgencias, amores que matan, tenemos silencio, tabaco, razones. Tenemos zapatos, orgullo, presente, tenemos costumbres, pudores, jadeos, tenemos la boca, tenemos los dientes, saliva, cinismo, locura, deseo. Tenemos el sexo y el rock y la droga, los pies en el barrio, y el grito en el cielo. Más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, más de cien pupilas donde vernos vivas, más de cien mentiras que valen la pena. Tenemos un as escondido en la manga, tenemos nostalgia, piedad, insolencia, tenemos veneno, resaca, perfume, violencia. Tenemos un techo con libros y besos, tenemos el morbo, los celos, la sangre, tenemos la niebla metida en los huesos, tenemos el lujo de no tener hambre. Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas, que importa, lo siento, hasta siempre, te quiero. Tenemos el mal de la melancolía, la sed y la rabia, el ruido y las nueces. Tenemos don juanes, horóscopos, naufragios soñados en playas de islotes, tenemos heridas. Tenemos proyectos que no se marchitaron, crímenes perfectos que sí cometimos, retratos de novios que no nos olvidaron, y un alma en oferta que nunca vendimos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Tantas palabras en la boca a punto de salir. Pero cuando me decido a hablar hay algo que me frena, algo que no puedo evitar. Ese miedo a caer, a estar peor. Trato de olvidarte, te olvido. Los dias pasan, y no es igual porque mentirme no me ayuda. Solo enmascaro mi cabeza, busco escusas, busco pretextos.
A veces pienso hasta que punto una persona puede causarte daño, pero entiendo que el que se lastima es uno mismo. Siempre es facil culpar al otro, pero entender lo que realmente pasa es dificil. Y poder olvidarse y cambiar de rumbo de un dia para otro no se aprende, simplemente sucede. No hay mal que dure diez años, ni cuerpo que lo resista. Y es asi, el tiempo le pierde el valor a las cosas, o talvez uno se va acostumbrando a ver las cosas como son. Y entiende que todo pasa porque tiene que pasar y no por una simple considencia. Lo importante es disfrutar de las cosas en el momento, valorar a quien se tiene al lado, porque nadie puede estar seguro que va a ser asi para toda la vida. Por eso hay que vivir, y disfrutar a pesar de todo. Ser espontáneos, hacer lo que sentimos, reir.