La llama de mi amor hacia ti mora en mi y el tiempo la ha hecho palidecer y disminuir, si por ella fuera no se extinguiría nunca.
Como si del libro más hermoso se tratara y no desearas terminar de leerlo y te niegas a pasar las páginas. Pero la historia es tan hermosa, que es inevitable pasar página para seguir adelante.
Otra vez me encuentro ante una hoja de doble filo que por sus hojas me dañaría igual. ¿Cuál será mi voluntad ante el devenir de los sentimientos?. Mi voluntad con un suave soplido ha apagado la llama que dormía en mi corazón tanto tiempo sin despertar y sin nunca llegar a la plenitud. Tal vez fuera de esperar verla disiparse con alivio, como aquel que se libera de un lastre o un peso, no fue así y tuerzo la mirada para ver si se vuelve a encender. Pero lo hecho ya no se puede deshacer.
Solo los necios se arrepienten del amor y tal acción es vil y seguramente falsa desde siempre y par siempre. Por eso siempre te devolveré la sonrisa. Mi amor es o no es, mi amor carnal hacia ti fue más puro que el agua un millón de veces destilada y a la vez falto de encanto y de mesura y como una cadena que no es más fuerte que el más débil de sus amarres y al dártela con el más suave gesto se partió en dos.
Pese a todo, sigo pensando que no fue en vano y como el oyente que no escucha siento sin quererlo sentimientos, pensamientos y acciones que sin desearlo ni preguntarlo sé que son tuyas. No sé cuál será la medida de mi locura y miro para otro lado, pues solo acepto creer lo que ven mis ojos y mis sentidos.
Es de necios compararse con otras personas pues siempre las habrá más grandes y más pequeñas que tu. Todos tenemos virtudes y defectos y es tan necio engalanarse de sus virtudes como despreciarse por sus defectos.
Lo que yo hago es hacerlo lo mejor que puedo. Antes se lo decía a Dios, lo haré lo mejor que pueda y si no llego lo siento no pasa nada, no te pediré tu favor si no lo merezco. Con tu amor lo hice lo mejor que pude, pero cuando me equivoque te pedí tu favor.
Ahora sé que haciendo lo mejor que pueda no me equivocare en el camino de Dios, pero en tu amor ya no te pediré tu favor ni lo querré.
Tal vez al final he sido una cobarde y me he rendido ante las dificultades, pero igual que con valentía te ame con todo mi corazón, ahora he de negarte y aunque me des tu más puro y dulce amor lo negaría con lagrimas en los ojos como el animal más necio de todos los que han pisado la tierra. Sin embargo cada vez que me sonrías yo te devolveré la sonrisa.